jueves, 2 de octubre de 2008

ODA A MARÍA ELENA

Escribo estas líneas para declararme, pese a quién pese, al personaje de Penélope Cruz en la horrorosa “VickyCristinaBarcelona”, María Elena. La pobre que debería ser protagonista y a la que desprecian tanto en el título como en la cinta: estoy seguro que después se arrepintieron.

“Vicky…” (me da pereza hasta escribir el título) es una película tan muermo en su primera hora que te dan ganas de echarte una siestecita, si tu butaca fuera más cómoda. Tan llena de tópicos y mierdas catalanas y españolas varias, que se te revuelven las tripas y uno quiere vomitar. Siento decir tacos, pero es que me cabreaba en el cine. Todo llevaba la palabra “catalán” detrás, y es que sólo faltaba que la tortilla de patatas que se meten Vick y Cris entre pecho y espalda la hubieran llamado tortilla catalana, con dos cojones.

Antinacionalismos cinematográficos aparte, la cinta se anima cuando quedan 35 minutos para el final, es decir, cuando aparece la susodicha María Elena; barriobajera, elegante, seductora y malhablada, personaje que Penélope Cruz borda. Esta chica sin pelos en la lengua te enamora, con frases legendarias (adaptadas al castellano por la propia Pe) como “niñata de mierda” (a esa Scarlett que se queda encogida), “me pusiste los cuernos con la de Agustino, te lo vi en la mirada, me pusiste los cuernos con la mirada”. Amo a María Elena. Parece que abre la boca y se los va a comer, y lo hace. Odio a todos los demás en la película. María Elena consigue ensombrecerlos, dejarlos a la altura del barro, qué digo del barro, del polvo.

Pobre Cristina, pobre Scarlett, la sombra de Pe es tan alargada… pero no le echen la culpa a ésta, échenle la culpa al guión que ningunea a la Johanson como a una alpargata descosida. En la última media hora no sólo su personaje se siente mal, es que se olvidan de ella, eso sí, reaparece unos minutos antes del final para dar una muestra de sosez más. Pobre personaje, no he visto a una supuesta romántica enamorada del amor más coñazo y con menos personalidad en toda mi vida, pabisosa, si es que existe esta palabra.

Javier Bardem, es feo, ni aún así pasa por un pintor de Avilés. Su personaje es el más importante, pero el más inestable, indeciso y tontuno que ha podido hacer. Es que no se lo cree ni él mismo. Inverosímil, me muero, lo siento Bardem pero Juan Antonio no está a tu altura.

En fin, veánla en inglés, si no el poco humor que pone Penélope no se entiende y se dormirán todavía más. Te amo María Elena. Cásate conmigo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Un poco exagerada pero es cierto que el personaje es de lo más divertido de la pelicula, todo lo demás demasiado topicazo.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo contigo. Lo mejor de la película Maria Elena, y ese rollo documental de la película no casa conmigo.

Anónimo dijo...

a mí me parece que la película, siendo más ligera que otras del de NY, consigue sacarte del cine pensando en ciertas cuestiones que van intimamente relacionadas con el amor y alrededores: la volubilidad, la parte real, la parte inventada... Esa Barcelona tan pija y turística que se ve es el bosque donde se daban todos los intercambios amoroso/sexuales de El sueño de una noche de verano de Shakespeare. El último plano en el aeropuerto con las dos americanitas bastante desorientadas está muy bien.
Y de acuerdo en lo de María Elena.

¿y tú qué pronto te casas con tod@s, no?