
Parece que los guionistas de Brothers & Sisters han dejado su pluma dramática esta segunda temporada de la serie. Hasta los 11 capítulos que este servidor ha podido visionar (de un total de 16 que se emitirán), la familia Walker se ha tenido que enfrentar a muchas visicitudes más propias de una sitcom.
¿Se ha aligerado el tono dramático de este gran culebrón de la abc? Es muy probable, empezando porque la historia de Sarah (Rachel Griffiths) y su separación podrían haber dado mucho más de sí: ¿Dónde están sus hijos en tan terrible suceso? Otra trama que da más bien risa, Kevin (el hijo gay) y su novio en la distancia; resulta que ahora uno puede tener una pareja que conoce de una semana y vivir tres meses a 8000 kilómetros de distancia, y tan contentos, eso no es amor hombre, un poco de pasión no les vendría mal.
Pero si hay algo que cobre importancia en esta temporada es Kitty y su senador novio, encarnado por el aburrido Rob Lowe. ¡Resulta que ahora uno se puede casar en mitad de una temporada! Esta serie está rompiendo tantas convenciones, no conozco ni una sóla serie americana en la que los protagonistas se casen y lo hagan en el capítulo 10 (no, no fue por la huelga de guionistas porque el último fue el 12). Enhorabuena a esos guionistas y productores ejecutivos que lo cambian todo, y que nos hacen pensar que guardan algo mejor que una boda para el final de temporada, ¿una ruptura? Es cierto que el personaje de "Calista la delgada" está cobrando gran protagonismo esta temporada, en detrimento de la gran madre Nora Sally (Emmy censurado) Field Walker. Esa madre coraje que se ha quedado como simple hilo conductor entre las historias de los (ahora) seis hijos. Deberían buscarle algo que hacer a la pobre.
Pero tranquilos, que algo de tragedia le queda a la serie. Hay que resaltar la trama de Kevin y su adicción (¿otra vez?) a los "painkillers", y su estado después de llegar de Iraq deja mucho que desear. Genial es también el giro hacia el lado oscuro, como si de un Anakin Skywalker se tratara, del hermano bueno, Tommy. Así como la depresión postparto de su mujer. No cuento más detalles porque algún seguidor (que los hay) me querrá matar después de leer esto.
Me alegro de que esta sea una de las series más sólidas de la parrilla norteamericana (12millones de espectadores esta temporada), porque dentro de la normalidad, rompe sus pequeñas barreras, hartos estamos de otros productos que sólo innovan en la forma y que duran dos capítulos. Eso sí, yo preferiría que se dejasen de politiqueos con Rob Lowe y fueran más a la chicha, a los sentimientos, a la franquicia de la serie.
Está demostrado que el drama, cuando es drama, funciona. Que se lo digan a esa madre que tuvo que sacrificar a uno de sus dos hijos recién nacidos para salvar al otro (Julia), menuda tragedia televisiva. Larga vida a Cinco (Seis) Hermanos.


