martes, 23 de diciembre de 2008

"ESTE NO ES MI HIJO"

El sábado fui a ver la película El Intercambio de Clint Eastwood.
Fui aunque el título y la protagonista me echaran para atrás.

La película es decente, pero le falta intensidad, y le sobran lagrimones (de la protagonista). También se echa de menos mayor oscuridad. La historia se recrea en el sufrimiento de Christine Collins, cuando estremecería el doble si hablase del sufrimiento de los niños. Aunque a lo mejor Eastwood no quiere estremecer, a lo mejor yo ya tengo el corazón demasiado duro y me he vuelto un sádico.

Durante más de dos horas vemos a una Angelina Jolie destrozada, que sí, que se sale, pero nadie se la cree. Su extrema delgadez, esos morritos… no recuerdan a una madre. Resulta muy difícil empatizar así con el personaje.

Supongo que Eastwood o la productora buscaban un tirón comercial para una historia que no tiene la sordidez o intimidad que sus anteriores, y Angelina tiene tirón en taquilla. No os equivoquéis, Angelina nos gusta, pero este no es su papel.

El resto de personajes no son gran cosa. Malkovich se pierde por el camino. Sobresalen los niños, sobre todo el personaje de Sanford Clark, y su escena del desentierro, ahí los pelillos se ponen de punta, todos. Sin embargo, también se ponen de punta en la escena de la ejecución (no digo de quién), y para mí esa escena sobra, demasiado dolor. No debo ser tan sádico.

Me quedo con las escenas del granero, lo sórdido y los misterioso (últimamente nadie pronuncia la palabra misterio). El filme se crece cuando parece una película de terror y la gente se tiene que tapar los ojos. Sólo por ello merece la pena verla, y por Gordon Northcott.

Otro punto extraño en el filme es que la ambientación parece impostada, poco natural. Todo está demasiado encorsetado, como si la recreación de la época tuviera que ser tan perfecta que no admite ni un pelo mal peinado, ni un traje mal planchado, ni un plano sucio. Tanta perfección recuerda demasiado a decorado y a polvos de talco. Y a ello también ayuda el pelazo falso de Angelina a la que no se le mueve un rizo.

Sin embargo, El Intercambio es fuerte donde lo son sus predecesoras. En la belleza brutal de la violencia, principalmente en la perversión adulto-púber que ya se retrataba (con más dureza) en Mystic River. Ahí no tiene rival, y es que no se puede tratar un tema tan espinoso a una distancia tan perfecta.

Uno sale un poco defraudado, y no porque la peli sea mala. Eastwood vuelve a estar templado, como ya lo estuvo en Banderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima, pero es que después de bajar a los tugurios en Mystic y nockear al público en Million Dollar Baby, uno va esperando que la cosa se ponga todavía más intensa, y uno también entiende que, si no quiere tener pesadillas, a Eastwood a veces le apetezca hacer películas un poquito más light.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

THE LAZY QUEEN... LA REINA PERRA


La vaguería (relativa) de madonna este año, ha tocado las narices a muchos de los perros sumisos a los que tiene pendientes.

Punto uno: su disco, pedazo de mierda donde los haya, con los productores de moda hace tres años y fiasco-timo en toda regla. (El primero en su carrera que muchos nos negamos a comprar). Madonna hace su primer disco que no es Madonna. Si lo que quería era acercarse al R&B, debería haber aprendido de Rihanna o Beyonce, o haber nacido negra, o con un novio negro vamos.
Aparte del fracaso comercial (que espero disuada a la guarra de regalarnos otras pieces os shit), le ha acompañado el varapalo de la crítica. Y una razón principal de este cutrerío: “cómo acabar rápidamente su contrato con Warner dándole gusto a la compañía, pero renunciando a ser ella”. La propia Madonna confesó que nunca había llorado en la producción de un disco hasta ahora, por culpa de las cesiones que tenía que hacer al trío Timberlake / Timbaland (artífice del basurero negro) / Pharrell.


Punto 2: la gira más coñazo y me-toco-el-cuñet de toda su vida. (Esto sí lo compramos, y hasta Berlín fuimos, gracias a dios Berlín). Ni dos horas de temas que ni se molestó en versionar, repeticiones del Confesions Tour (la polla de las giras) y una escenografía que nos dejó con ganas de algo más (sobre todo después de sus tours aluciperras de la época de Stuart Price). Las 10 canciones de Hard Candy, dormían a las ovejas, excepto Beat Goes On. Hasta dentro del propio concierto había puntos de vaguería:
1) Madonna, deja de tocar la guitarra. Baila y haz el tonto que es lo que sabes hacer, deberías ir al infierno por la versión rockera de Hung up.
2)
Intro del tour. ¿Se puede pasar de salir de una bola de cristales gigante de 1 millón de dólares a aparecer detrás de una pantalla sentada en una silla? Como para no sentirse defraudado (además, repetido del promo tour, vaga).
3) Vestuario cutre, en Zara no habrían dejado entrar esos bombachos metalizados del último tramo del concierto.
4) Ni confetti ni globos al final, muestra de la dejadez extrema del concierto. Encima de vaga, rata.
5) Cambio de director musical, más sonido de banda, menos sonido enlatado. Pero, ¿a quién le importa cómo canta Madonna si lo que quiere es show?


Se nota que la gira la preparó en mes y medio, y que lo que le ha importado es hacer caja: enhorabuena, ya es la gira que más ha recaudado de la historia de un solista (masculino o femenino), se acerca a 300 millones de euros cuando acabe en un par de días en Sudamérica.
Entiendo que tras 60 conciertos no se le puede llamar vaga, podría haber invertido tanta energía en algo mejor, sólo tiene que buscar en sus propias giras.


Punto 3: La explotación del disco ha sido cojonera. Un videoclip de una canción de Justin con Madonna de secundona. Y otro, Give it 2 Me, que se hizo durante una sesión de fotos, el colmo de la pereza. ¿Qué ha sido de David Fincher, de Cunningham, de Romanek, de Akerlund? Madonna ha dejado de hacer videoclips como se le supone. ¿Por qué le da tanta pereza hacer un poquito de arte? ¿habrá pensado, para qué hacer arte con este pufo de canciones?

¿Y si Madonna ha perdido el gusto? ¿Y si de verdad ha dejado a Guy Ritchie por un jugador de béisbol más feo que pegar a Chanquete? ¿Y si con 50 se está volviendo chocha?


Ahora termina el tour, y esperemos que Madonna se vaya a otra cosa mariposa. Que entierre Hard Candy y el Sticky & Shit Tour para siempre (como ha enterrado American Life sin tener que haberlo hecho).


Aún tengo esperanzas. Espero que tras finalizar el contrato con Warner y el recopilatorio-me-rasco-el-cuñet…de 2009, Madonna se ponga las pilas con LiveNation. Espero que les importe un poquito menos el dinero y que vuelva a Mirwais, a Orbit o qué coño, a Patrick Leonard. Espero que de camino a los 60 Madonna no pierda la dignidad, que no se estire más, y que se fije más en Tina y no en Cher.

Pero, ¿realmente queremos ver a Madonna-monstruo-fósil de gira a los 70? Me da pena, pero el futuro de Madonna da miedito…


Si eres vaga te pasan estas cosas: