jueves, 23 de octubre de 2008

THE ROAD TO DRAMÓN o NÓMARD OT DAOR EHT



El viernes fui a ver Camino, mi primera película española desde… ni me acuerdo. También fue mi primera experiencia cercana a la muerte.
Fesser dice que la película no es una crítica al Opus Dei, que sólo refleja lo que se ha documentado, pero la película les deja bien pringaos. La peli no es diplomática, ahora que no venga él de santo.
Cuando le han preguntado si los familiares de la niña Alexia aplaudieron su muerte, él contesta: “no quiero hablar de la realidad”. Tócate. La familia, como es lógico, indignada, dice que no aplaudieron cuando su hija se iba para el otro barrio. De obra biográfica la película tiene poco, tiene más de Fesseriada. Para pasarse la realidad por ahí… mejor que hubiera hablado de un personaje de ficción, ¿Mortadelo? Es tan virtuoso Javier Fesser que ha entrado hasta en los sueños de la niña. Creo que le esperan en Cuarto Milenio.
Por lo visto Alexia, en su vida real, se cruzó con un niño en la calle, al que ni siquiera conoció. Según Fesser, la niña está perdidamente enamorada del niño, y éste es el leit motiv de la película. Casualmente el niño se llama en el filme Jesús, como el de Nazaret, y así todo se siembra por arte de magia de dobles sentidos facilones.
Estamos ante la Mar Adentro celestial. ¡Que llore todo el mundo! ¡Que las lágrimas no dejen ver la patata mal asada! No me gusta, como ocurría en la Amenabariada, que se metan las frases lapidarias y sensibleras a saco, para hacer que el espectador se compadezca como una magdalena ante un Cola Cao. Poco serio.
Fesser se empeña en meter con calzador su toque surrealista en un dramón de los de sobremesa. El contraste no casa. La película se difumina, ¿Qué estamos viendo? También se nota la mano en el guión de Bajonazo Ulloa, y es que hay pasajes utópicos ridículos que nos recuerdan a aquel extraño esperpento gasteiztarra: Frágil.
Nerea Camacho se crece en el drama, sin embargo es demasiado empalagosa en las escenas en las que debería ser una niña normal. El mejor descubrimiento es su brackets-friend: Begoña. Bego es el alivio de la película, un rayo de luz, una Chus Lampreave de 9 años por la que merece la pena el sufrimiento.
La peli es original, se puede ver, pero no se disfruta. Se digiere pese a ser más larga que un día sin pan, pero si no estás preparado para ver dos horas y media de moribundez, no vayas. Una chica a mi lado estuvo dos horas llorando lágrimas fáciles.
Lo siento por Fesser, yo creo que con tanta polémica aspiraba más que a ser el séptimo en la taquilla. Le habrá salido el tiro… por el culete.
ADVERTENCIA: cuidado con los mecheros, uno sale del cine con ganas de quemar iglesias.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Sinceramente me ha encantado la crítica. Tienes mucho talento escribiendo. Me has sorprendido muchísimo. Sigue así amigo Enrique! Si publicas más amenudo tendrás en mi a una fan...

Anónimo dijo...

Antes del festival de San Sebastián, Fesser armó la polémica para intentar que se hablase mucho de su peli.

Luego armó la gresca con los hermanos de la niña, después de maltratar la figura de sus padres y de su hermana.

Ahora, en este segundo fin de semana -tan decisivo económicamente para su peli, que no fue seleccionada para el oscar ni sacó ningún premio en San Sesbatián- escribe una carta abierta al opus, intentando generar más publicidad.

¿Curiosa coincidencia, no?

Anónimo dijo...

Después de estar una hora bostezando mientras veía la película -por lo aburrida que es-, me empecé a marear de toda la sangre que sale en las operaciones. Tuve que acabar yéndome y tirando el dinero que me había gastado en la entrada.

Menos mal que mis amigos también estaban aburridos con la película y nos fuimos todos a tomar unas cañas.

Me he metido algo en los foros de internet y veo que están manipulados por sectáreos que hacen radiografías y las retocan con photoshop a su gusto, para luego borrar los comentarios que no les dan la razón.

Me parece lamentable este fanatismo talibán de fesser y las personas a las que paga, para intentar que alguien vea su película, después del fracaso del festival de San Sebastián y de la taquilla del fin de semana pasado.