
La vaguería (relativa) de madonna este año, ha tocado las narices a muchos de los perros sumisos a los que tiene pendientes.
Punto uno: su disco, pedazo de mierda donde los haya, con los productores de moda hace tres años y fiasco-timo en toda regla. (El primero en su carrera que muchos nos negamos a comprar). Madonna hace su primer disco que no es Madonna. Si lo que quería era acercarse al R&B, debería haber aprendido de Rihanna o Beyonce, o haber nacido negra, o con un novio negro vamos.
Aparte del fracaso comercial (que espero disuada a la guarra de regalarnos otras pieces os shit), le ha acompañado el varapalo de la crítica. Y una razón principal de este cutrerío: “cómo acabar rápidamente su contrato con Warner dándole gusto a la compañía, pero renunciando a ser ella”. La propia Madonna confesó que nunca había llorado en la producción de un disco hasta ahora, por culpa de las cesiones que tenía que hacer al trío Timberlake / Timbaland (artífice del basurero negro) / Pharrell.
Punto 2: la gira más coñazo y me-toco-el-cuñet de toda su vida. (Esto sí lo compramos, y hasta Berlín fuimos, gracias a dios Berlín). Ni dos horas de temas que ni se molestó en versionar, repeticiones del Confesions Tour (la polla de las giras) y una escenografía que nos dejó con ganas de algo más (sobre todo después de sus tours aluciperras de la época de Stuart Price). Las 10 canciones de Hard Candy, dormían a las ovejas, excepto Beat Goes On. Hasta dentro del propio concierto había puntos de vaguería:
1) Madonna, deja de tocar la guitarra. Baila y haz el tonto que es lo que sabes hacer, deberías ir al infierno por la versión rockera de Hung up.
2) Intro del tour. ¿Se puede pasar de salir de una bola de cristales gigante de 1 millón de dólares a aparecer detrás de una pantalla sentada en una silla? Como para no sentirse defraudado (además, repetido del promo tour, vaga).
3) Vestuario cutre, en Zara no habrían dejado entrar esos bombachos metalizados del último tramo del concierto.
4) Ni confetti ni globos al final, muestra de la dejadez extrema del concierto. Encima de vaga, rata.
5) Cambio de director musical, más sonido de banda, menos sonido enlatado. Pero, ¿a quién le importa cómo canta Madonna si lo que quiere es show?
Se nota que la gira la preparó en mes y medio, y que lo que le ha importado es hacer caja: enhorabuena, ya es la gira que más ha recaudado de la historia de un solista (masculino o femenino), se acerca a 300 millones de euros cuando acabe en un par de días en Sudamérica.
Entiendo que tras 60 conciertos no se le puede llamar vaga, podría haber invertido tanta energía en algo mejor, sólo tiene que buscar en sus propias giras.
Punto 3: La explotación del disco ha sido cojonera. Un videoclip de una canción de Justin con Madonna de secundona. Y otro, Give it 2 Me, que se hizo durante una sesión de fotos, el colmo de la pereza. ¿Qué ha sido de David Fincher, de Cunningham, de Romanek, de Akerlund? Madonna ha dejado de hacer videoclips como se le supone. ¿Por qué le da tanta pereza hacer un poquito de arte? ¿habrá pensado, para qué hacer arte con este pufo de canciones?
¿Y si Madonna ha perdido el gusto? ¿Y si de verdad ha dejado a Guy Ritchie por un jugador de béisbol más feo que pegar a Chanquete? ¿Y si con 50 se está volviendo chocha?
Ahora termina el tour, y esperemos que Madonna se vaya a otra cosa mariposa. Que entierre Hard Candy y el Sticky & Shit Tour para siempre (como ha enterrado American Life sin tener que haberlo hecho).
Aún tengo esperanzas. Espero que tras finalizar el contrato con Warner y el recopilatorio-me-rasco-el-cuñet…de 2009, Madonna se ponga las pilas con LiveNation. Espero que les importe un poquito menos el dinero y que vuelva a Mirwais, a Orbit o qué coño, a Patrick Leonard. Espero que de camino a los 60 Madonna no pierda la dignidad, que no se estire más, y que se fije más en Tina y no en Cher.
Pero, ¿realmente queremos ver a Madonna-monstruo-fósil de gira a los 70? Me da pena, pero el futuro de Madonna da miedito…
Si eres vaga te pasan estas cosas:

1 comentario:
Jo, pobre!
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