Algunos se empeñan en criticar la ficción española. Yo la defiendo, ya lo he dicho muchas veces, se hacen maravillas con cuatro perras. Aunque la mitad de los presupuestos se los lleven los actores.
Así comenzaba mi serie española favorita, Herederos, este culebrón posmoderno que cada vez se pone más oscuro y que se está convirtiendo en un thriller en toda regla.
Herederos tiene varios puntos fuertes, el mayor tal vez sea su reparto. No sólo la susurradora-concha si no ese elenco de pandilleros que encabeza Ginés García Millán.
Si Carmen Orozco es mala, esta temporada le ha surgido una rival de agárrate que vienen curvas. El personaje de Manuela, Carme Elías, es el más atractivo de esta tanda de capítulos. Otra grande (aunque pequeñita) es la otra Concha, la Goyanes, torturada por la Velasco, esa escena debería estudiarse en las facultades. Por favor, ¡quiero una escena Elías-Velasco-Goyanes! Saltan chispas.
La trama principal de esta temporada es el secuestro de la hija de Julia. Aunque se está alargando un poco, se agradece sólo por ver escenas como la de Julia (Mar Regueras) a punto de pegar un tiro a su madre, Carmen (Velasco), en un nave abandonada.
Las tramas secundarias se están volcando en los personajes jóvenes, los dos hijos, el bi-buenazo-doscaras y la enferma-borderline-terminal. Sin embargo, parece que no saben qué hacer con la Ceci y su novio Gorka.
En Herederos todavía no se han cortado ni en la violencia ni en el sexo. El trío de Jacobo con dos buenorras hace dos semanas será memorable, sobre todo por ese momento onírico que lo dice todo sobre el personaje.
Me gusta que estén abriéndose a nuevos personajes, a nuevas historias, y que todas tengan que ver con Carmen Orozco. Me gusta que se pueda oler la serie, sí, uno ve la casa de Carmen y sabe que huele a esa mezcla de casona, ambientador barato y perfume caro, como la de Angela Channing.
Me sorprende que una serie con tanta continuidad esté mejorando cada semana de audiencia. Me alegro, porque habrá Herederos para rato. Hay que reconocer su virtud para incorporar espectadores cada semana.
Hace unas semanas un plano definía la serie: Carmen Orozco emergía de entre sus dos hijos, que se quedaban en segundo plano y soltaba: “Esta familia no la separa ni Dios”. Ese plano es la marca de la serie. Es una rareza en nuestro país que en 25 capítulos no hayan perdido el rumbo ni un minuto. Ese plano está aquí:
Es triste que haya tantos prejuicios ante el drama, sobretodo por parte de la chavalada.
Este es mi outing, me declaro fan de Herederos.

1 comentario:
Me han dado ganas de verla y todo! Claro que hay grandes series de ficción en España! Como diría mi abuela, da gusto leerte, algún día tendrías que ser escritor! jeje
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